Protegé tu vendaje, mantené tu ritmo
El vendaje está diseñado para aguantar el ritmo diario, pero necesita ciertos cuidados:
El vendaje (tape) está confeccionado con una estructura resistente al agua y permeable al aire, lo que permite que los pacientes se duchen sin necesidad de remover el tape.
- El secado: al salir de la ducha, no pases la toalla haciendo fricción. Secalo con toques suaves, apoyando la toalla sin frotar.
- Tené cuidado con el secador de pelo. Si tenés apuro y querés secarlo con secador, hacelo solo con aire frío. Evitá el contacto del tape con calor.
- Bordes despegados: si con el paso de los días las puntas se empiezan a despegar y se enganchan con la ropa, no tires de ellas. Agarrá unas tijeras y recortá la punta de manera redondeada.

Salud cutánea: escuchá tu piel
- Regla del picor: el vendaje no debe molestar. Ante cualquier síntoma de picazón intensa, ardor o enrojecimiento, retirá el taping de inmediato.
- Si se presenta alguno de estos síntomas, contactá a tu terapeuta de inmediato.
- Tiempo óptimo: mantené la cinta colocada por 2 o 3 días y asistí a tu sesión con el terapeuta para controlar la zona y la efectividad del taping. Esta revisión es fundamental para asegurar que todo evolucione favorablemente. Cumplidos estos días, pierde sus propiedades terapéuticas y el adhesivo puede comenzar a irritar.

Retiro impecable: sin dolor
- Remoción bajo el agua: se debe quitar la cinta bajo la ducha con agua tibia para ablandar el adhesivo y facilitar el despegue sin dañar la piel.
- Tracción segura: despegá el tape lentamente y en la dirección del crecimiento del vello. Mantené la piel tensa con una mano y, con la otra, enrollá la cinta de forma paralela a la piel (nunca tires hacia arriba).
- Recuperación: limpiá los restos de adhesivo e hidratá la zona con crema. Dejá descansar la piel 24 horas antes de una nueva aplicación.
